Juego y neurociencia (1/4)

El conocimiento de la neurociencia en la pedagogía del juego puede ayudar a mejorar los resultados educativos.

Con este, Iniciamos una colección de 4 artículos en los que trataremos de mostrar la relación entre la neurociencia y los juegos.

La neurociencia es un conjunto de disciplinas que permiten analizar del comportamiento del cerebro. Es importante tener en cuenta los factores neurológicos de los niños en el desarrollo de actividades lúdicas para poder utilizarlas de manera eficaz. Gracias a esto, podremos conseguir que los juegos tengan una enorme capacidad educativa desde el punto de vista pedagógico.

Según Sergio Pellis (investigador de la Universidad de Lethbridge en Alberta) : «La experiencia del juego cambia las conexiones de las neuronas en la corteza prefrontal del cerebro. Sin experiencia del juego, las neuronas no cambian«. Así pues, ya podemos intuir la importancia del juego en la formación neuronal de los jóvenes y adolescentes. Igualmente, se puede deducir la importancia de la neurociencia para poder planificar y dirigir actividades educativas como son los juegos.

La neurociencia (y por extensión la neuroeducación) recomienda que los niños no estén mucho tiempo inactivos. Han de estar realizando actividades que les permita desarrollar distintas capacidades físicas y neuronales. Por este motivo, es necesario conocer cómo funciona su cerebro.

En los siguientes apartados, mostraremos cómo funciona el cerebro en las distintas fases del un juego para poder utilizar este conocimiento eficazmente. También analizaremos trucos (TIPS) basados en la neurociencia que nos ayudará a mejorar su preparación y ejecución.

Fases del juego desde la visión de la neurología

Las distintas etapas del desarrollo de un juego tiene distintos efectos neurológicos.

Desde el momento en el que se realiza la explicación de un juego hasta su finalización, el cerebro de los participantes se estimula de distintas maneras. Conocer estos aspectos permitirán mejorar sus resultados educativos:

  • 1º FASE: Deseo : Este efecto neurológico se consigue creando expectativa e interés por el juego en el momento en el que se explica su desarrollo. En este momento, se ejercita nuestro cerebro límbico el cual permite la liberación de dopamina que conectaría las diferentes áreas del cerebro y que es la responsable de regular el comportamiento, la atención, el aprendizaje, actividades motoras etc. Así, pues motivándoles en la explicación de un juego y haciéndoselo atractivo antes de iniciarlo, sería posible activar este neurotransmisor.
  • 2º FASE: Acción: Se produce en la propia ejecución del juego y en él interviene la producción de adrenalina. En esta etapa hay una gran activación de nuestro lóbulo prefrontal que es el encargado de las funciones ejecutivas.
  • 2º Fase: Atención: nos permite estar concentrados durante una tarea inhibiendo estímulos que consideramos irrelevantes. Se produce en el mismo momento que la fase anterior: durante la ejecución del juego.
  • 3º FASE: Satisfacción que permite un disfrute de la actividad por cumplir los objetivos marcados. En esta fase se libera la serotonina, encargada de activar los circuitos de recompensa relacionados con la obtención del placer. La serotonina activa los neurotransmisores y ayuda a regular el comportamiento social, el estado de ánimo, mejora la memoria… Por tanto, es importante aumentar los refuerzos positivos en los juegos para que la satisfacción de los logros conseguidos en su desarrollo, ayuden a crear este neurotransmisor.

Todas estos efectos lograrán que el participante obtenga un especial interés por participar en el juego y sus efectos neurológico podrán ser reforzados atendiendo a estos aspectos.

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